Casona montañesa del siglo XVIII
Casa Ananta
Ananta significa «infinito». Aquí, en Mazcuerras, empieza nuestro sueño.
El proyecto
Ananta nació de una decisión: vivir de otra manera.
La vida nos ha dado unos cuantos vuelcos, y en algún momento entendimos que había llegado la hora de cambiar. Buscamos durante mucho tiempo, sin encontrar nuestro lugar. Y entonces, cuando menos lo esperábamos (la verdad, ya estábamos a punto de tirar la toalla), apareció ella: una casona de piedra, con sus arcos y su balcón de madera, esperando a que alguien volviera a cuidarla. Supimos que esta era nuestra casa, nuestro lugar.
Ahora empieza lo bonito. Queda mucho por hacer, y queremos vivirlo sin prisa, paso a paso, devolviéndole la vida con calma y con cariño. Ya nos imaginamos el huerto, las tardes de invierno junto a la chimenea y esas mañanas largas alrededor de un buen desayuno.
Y queremos compartirlo contigo. Que al llegar sientas lo mismo que sentimos nosotros el primer día: que existe un lugar donde el tiempo va más despacio, y donde vuelves a conectar contigo y con la tierra.
Jose y Vanessa
La reforma, paso a paso
Así está hoy. Todavía no hemos movido ni una piedra, pero ya la conocemos rincón a rincón: el arco de la entrada, las vigas de madera, la piedra tallada sobre la puerta. Queremos cuidar todo eso mientras le devolvemos la vida.
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El entorno
Aquí el paisaje cambia con cada estación: el verde intenso de los prados, las hortensias del verano, la niebla de las mañanas de otoño. Y a poca distancia, el mar, los pueblos de piedra y la montaña.
En el blog te contamos qué ver, por dónde pasear y dónde comer.
Queremos conocerte
Aún nos queda camino, pero si quieres venir, escríbenos. Serás de los primeros en saber cuándo abrimos.
O escríbenos directamente a casaananta.mazcuerras@gmail.com